No le pueden pedir a una mujer a quien están a punto de asesinar, que cuente hasta diez » El Publicista

La semana pasada leí en Reforma una interesante reflexión de Alma Delia Murillo, titulada «Las ciudadanas de segunda», acerca de lo mal que los mexicanos tratamos a nuestras mujeres. Y cito textualmente «es devastador ver campañas que invitan a contar hasta diez a una mujer que está a punto de perder la vida». Campaña que, por cierto, nadie se ha adjudicado en su paternidad… ¿no será que, en un descuido, hasta la hizo una mujer? Porque la firma la Secretaría de Gobernación a cuyo frente está la Sra. Sánchez Cordero. Pero, en fin, ese no es el meollo del asunto. Lo importante es que la campaña en cuestión es mala porque parte de un refrito de una argumentación que ya se hizo hace mucho. Y en publicidad no se vale copiar.

La producción actual es pobre hasta decir basta, con un descuido absoluto en el casting y con una dirección de dos pesos. Es más, yo diría que no hay dirección en el par de comerciales que hemos visto.

Pero sobre todo «cuenta hasta 10» está mal porque no tiene estrategia. Está hecha sin pies ni cabeza, como todo lo que hace el Gobierno de la 4T. Y lo demostraré con una simple pregunta: ¿a quién se supone que va dirigido el mensaje? Porque a un troglodita no le puedes pedir que no le pegue a su vieja si toda la vida ha visto lo mismo en su seno familiar. Y a una señora tampoco le puedes recordar que se ponga a razonar con un sujeto así. Hay que pasar de los abrazos y besos a las recomendaciones concretas. A concientizar a ambos, hombres y mujeres, que golpean a alguien, sobre todo a una mujer, es un delito que se castiga con cárcel. Y que, por lo mismo, debe denunciarse.

En fin, siento que podría yo pasarme horas y horas hablando de tan álgido tema, pero no es esa mi intención: lo que yo les sugiero a las autoridades, para acabar pronto, que cuando quieran hacer campañas, lo primero que hagan es llamar a una agencia. Por que ahí hay mucho talento. Por supuesto que van a tener que pagarlo, el talento tiene su precio. Pero preferible eso a hacer el ridículo que ahora han hecho con «cuenta hasta diez».

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