Los puntos clave que marcan los cambios en la estrategia de marketing para sobrevivir al coronavirus


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La crisis del coronavirus llegó, estalló y puso todo patas arriba, obligando a las empresas a tomar decisiones complicadas y a cambiar por completo su estrategia. Una de las áreas en las que han tenido que hacer cambios y realizar ajustes ha sido en su estrategia de marketing y publicidad, que han tenido que reajustar y modificar para adecuarse al nuevo contexto. Esa es también una área en la que tendrán que seguir haciendo cambios y ajustes y en la que todavía no tienen muy claro cómo tendrán que actuar.

¿Qué es lo que preocupa a las empresas en marketing y cuáles son los puntos en los que necesitan actuar para seguir siendo relevantes? Una breve entrevista en Forbes con Jeannine Falcone, responsable de la agencia de marketing creativo en global y América del Norte en Accenture Interactive, da unas cuantas pistas.

De entrada, es importante comprender qué es lo que preocupa a las compañías y qué es lo que está convirtiéndose en elementos a trabajar en marketing y publicidad.

Los puntos de tensión

El primer punto que preocupa a las empresas en relación a su estrategia de marketing está en los cambios que protagonizan los consumidores. Necesitan ser capaces de adaptarse rápidamente a un panorama cambiante en el que las preocupaciones de los consumidores y sus patrones de consumo mutan de un día para otro.

El segundo punto clave es el de cómo deben ajustar su estrategia de negocio a esta situación y al nuevo contexto en el que se mueve el mercado.

Como explica la especialista, “la covid-19 ha cambiado la experiencia de ser un consumidor, empleado, ciudadano y humano”. Estos cambios tendrán un efecto en “cómo diseñamos, comunicamos, construimos y gestionamos las experiencias que la gente necesita y quiere a partir de ahora”.

Lo que esto cambia

Los marketeros necesitan tener en cuenta estos dos grandes puntos, ajustar su estrategia a lo que imponen y comprender que ahora, más que nunca, ciertos elementos se han convertido en determinantes. Si antes de la crisis los analistas ya insistían en la importancia de la experiencia omnicanal, ahora es más importante que nunca.

El peso de los entornos digitales y de sus canales ha ido en aumento de un modo notable, por lo que las compañías tienen que asegurarse más que nunca de que lo que ocurre en esos nuevos entornos encaja con lo que quieren transmitir como marca.

Todo ello implica también que las compañías deben mutar. Centrarse en el consumidor y gestionar mejor las experiencias es más determinante que nunca.

El punto ciego: la pérdida de confianza

Los marketeros se están preguntando por el impacto que muchos elementos tienen en su estrategia y por cómo la crisis del coronavirus lastra las decisiones de consumo y su relación con los consumidores.

En general, se habla de parones de consumo, de migraciones y de disrupciones en la cadena de distribución, pero la situación es compleja no solo por ello, sino también por cómo afecta a los consumidores a un nivel mucho más subconsciente y por cómo esto impacta en la estrategia futura.

Como deja claro la analista, las marcas que están ahora mismo parando su estrategia de marketing y de publicidad están haciendo un flaco favor a su situación. Están dañándose a largo plazo, ya que desaparecer frente al consumidor implica reducir el reconocimiento de marca y hacer que los consumidores te olviden, dañando el camino a la recuperación.

A eso hay que sumar que estos días se está perdiendo en confianza. No solo han perdido confianza las marcas en el mercado, como indica la experta y están tomando decisiones erróneas, sino que además, podemos añadir, los consumidores están perdiendo confianza en la situación y con ello afectando a sus decisiones de consumo.

Un estudio británico, por ejemplo, apunta que, a pesar de que las condiciones de confinamiento se están relajando y que la situación no es tan dura como las primeras semanas de la crisis (las tiendas vuelven a abrir), los consumidores siguen siendo reticentes a gastar dinero. Los datos de confianza están por los suelos y los ciudadanos son muy pesimistas en términos de mercado.



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