los estrenos confirman su apuesta directa por el streaming


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El boom de los contenidos en streaming y el mercado VoD ha encumbrado a nuevos players en la industria de los contenidos, ha creado nuevas guerras de mercado y ha también modificado el poder de la televisión. Pero además, y transversal a todo esto, ha cambiado por completo cómo accedemos a los contenidos y qué esperamos de ellos.

La última entrega de los premios Emmy, que acaba de presentar sus nominaciones, ha confirmado el cambio cultural. Como explican en The New York Times, sea como sea será la noche de los streamers. Netflix es quien domina las nominaciones: ha sido quien ha acumulado más nominaciones batiendo los records previos, aunque la serie que más nominaciones ha acumulado es de HBO (que es viene de la tele tradicional, pero la segunda más nominada ha sido The Marvelous Mrs. Maisel de Amazon Prime Video).

Incluso los recién llegados a la industria han logrado nominaciones. The Mandalorian, de Disney+, ha logrado una nominación en la categoría de serie dramática (considerada ‘la’ categoría y cuya presencia se convirtió en una de las grandes sorpresas) y Apple TV+ ha logrado colar a los actores de The Morning Show.

Pero, aunque sea mucho menos glamuroso y mucho menos visual, quizás el cambio más notable en cómo el poder del streaming ha cambiado la cultura audiovisual y el modo en el que consumimos contenidos está en los cines y en el fin de las ventanas tradicionales de comercialización.

Hasta hace unos años, las ventanas eran inamovibles, una de esas cosas que cuando se estudiaba algo relacionado con el audiovisual los profesores acababan señalando. Las películas de estreno pasaban por varias etapas, que empezaban en el cine y culminaban en la televisión en abierto (unos dos años más tarde). El consumidor tenía que esperar pacientemente o pagar por ver esos estrenos en otros espacios.

El fin de las ventanas para los estrenos

El streaming dinamitó esas ventanas. Netflix y compañía producen grandes películas, películas que quieren servir a sus usuarios tan pronto como son estrenadas. Sin embargo, para poder participar en las grandes temporadas de premios y llevarse nominaciones y grandes galardones (por ejemplo, los Oscar), necesitan pasar por los cines y estrenarse ahí en exclusiva.

La batalla estaba en cuánto tiempo debían pasar por los cines antes de llegar al streaming (Prime Video da más margen de tiempo, Netflix solo unas semanas) y esas batallas y tensiones hacían que la industria tradicional del cine fuese muy crítica con las plataformas de streaming (y quizás por ello también, a pesar de las múltiples nominaciones, esas películas del streaming no han logrado llevarse premios ‘gordos’ en los grandes premios de cine).

La crisis del coronavirus ha dinamitado todas estas guerras. El coronavirus cerró los cines e incluso cuando los ha permitido abrir de nuevo, en la nueva normalidad, los grandes estudios no quieren quemar sus títulos. En los primeros meses de la crisis, Hollywood recurrió, de forma puntual, al streaming, creando un cine virtual.

Lo que descubrió fue que el modelo era muy rentable y que les salía muy a cuenta. Meses después, el cambio de modelo parecía inminente, a pesar de la presión de la industria tradicional y de las grandes cadenas de cine. Los estudios apuntaban que los consumidores más jóvenes querían ese tipo de servicios: buscaban que los estudios de cine lanzasen sus estrenos también en streaming para verlos desde sus casas y cuando les apeteciese.

El estreno exclusivo en cine baja a dos semanas

Y ahora el fin del modelo tradicional podría haber empezado de forma definitiva. Un acuerdo entre un gigante de Hollywood y una cadena de cines podría ser el pistoletazo de salida para este cambio. AMC, el gigante de los cines en EEUU, había salido al paso cuando los directivos de Universal empezaron a señalar, ya por abril, que los buenos resultados del alquiler en streaming les habían empujado a valorar la continuidad del modelo.

La cadena de cines se mostró completamente en contra y anunció que se plantearía dejar de emitir películas de ese estudio (lo que para Universal eran muy malas noticias: AMC es la cadena de cines más grande a nivel global). Sin embargo, ahora, y tal y como acaba de publicar The Wall Street Journal, han llegado a un acuerdo, uno que dinamita por completo las ventanas tradicionales de comercialización y distribución de cine.

Hasta ahora, entre la llegada a cines y el alquiler online, Universal tenía que esperar 75 días (unos dos meses y medio). Ahora, solo tendrá que hacerlo 17 días, unas dos semanas. Por tanto, dos semanas después del estreno en cines podrán lanzarla también en el canal del alquiler digital.

Eso sí, la cadena de cines ha creado también su propia plataforma de cine bajo demanda, para sacar también tajada de esta vía de comercialización, y se ha llevado un porcentaje de lo que Universal gane de plataformas como Apple TV y Amazon. El modelo se exportará a otros mercados: Universal y AMC ya han confirmado que están negociando cómo trabajar la estrategia de distribución en Europa y Oriente Próximo.

Y, sobre todo, que dos pesos pesados tomen esta decisión podría convertirse en simplemente el primer paso para un cambio más profundo en la industria.



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