lo que estamos viendo en la TV durante el confinamiento por el coronavirus


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Cuando empezó la crisis del coronavirus, los ciudadanos se refugiaron en la información. Las televisiones acumulaban picos históricos de tiempo de visionado y los programas informativos eran los grandes protagonistas del día. Los programas de noticias y de análisis eran lo que todo el mundo quería seguir, porque todos querían saber la última hora de todo lo que estaba pasando.

Más de un mes después de arrancar el confinamiento, la visión que los ciudadanos tienen de las cosas ha cambiado bastante. La palabra infodemia se ha convertido en un elemento común y recurrente: empezamos a estar excesivamente saturados de información y a preferir menos información y más entretenimiento. Es una tendencia que ya adelantó Italia. Tras las primeras semanas y los máximos históricos de audiencias de los informativos, empezaron a perder tirón y reducir sus espectadores.

De hecho, en España, este último domingo ya fue, como señalan desde Barlovento Comunicación, el que registró el consumo mínimo de televisión desde que empezó el confinamiento. Aunque sigue estando por encima de los 300 minutos (308, para ser más exactos), encaja con la tendencia a la baja en tiempo de visionado.

Si en la primera semana la media estaba en los 325 minutos por persona y día, ahora, en la semana 7, está en los 293. Entre los programas más vistos de la jornada, ya se cuelan películas y entretenimiento.

La edad de oro del VoD

Este interés por el entretenimiento se ve también en los datos de las plataformas de VoD. Disney+, que arrancó en Europa con la crisis del coronavirus por casualidad en los plazos previstos, logró una cantidad de altas impresionante. Netflix, por su parte, acaba de cerrar su mejor trimestre de su historia.

A pesar del impacto que la pandemia está teniendo en la economía, Netflix ha logrado doblar las expectativas de los analistas. En marzo, lograron 15,8 nuevas altas. Es el doble de lo que se esperaba y, como recuerdan en The Atlantic, un “golpe” para Netflix. Su situación ha mejorado y se ha asentado, frente a la de la industria tradicional. Los estudios de cine están viendo un impacto muy negativo en sus cifras.

No solo no pueden estrenar nuevas películas, sino que además han tenido que reajustar sus calendarios de estrenos (algo que Netflix no ha hecho, no solo porque no necesita que sus espectadores vayan a ningún lugar sino también porque sus contenidos previstos para 2020 están ya en postproducción de forma general).

Y, en esta migración de contenidos, ¿qué es lo que están consumiendo los espectadores y qué nos dice de su estado de ánimo?

Comedias y nostalgia

Los ciclos de compras en los supermercados ya han dejado claro un cambio en los hábitos y una tendencia en psicología de consumo.

Tras las primeras compras marcadas por la necesidad y por la histeria (véase el caso del papel higiénico), los nuevos productos agotados de los supermercados dejan claro que ahora se buscan productos que nos hagan sentir mejor. Para ello, gana una mezcla de comfort food y nostalgia. A eso hay que sumar que, fuera de los productos de supermercado, lo que está ganando es aquellas cosas que nos aportan entretenimiento.

Lo mismo ocurre en los hábitos de visionado de contenidos audiovisuales, en VoD y en televisión. Tras los primeros días y nuestra necesidad de recibir mucha información, ahora se ha pasado al contenido que encaja en la tangente de lo entretenido y lo positivo. Ganan la comedia, la nostalgia y los contenidos que podemos ver en familia (algo, no hay que olvidar, que rompe con la tendencia dominante de los últimos años, en los que nos hemos acostumbrado a ver las cosas de un modo individual).

Los datos de un estudio británico, elaborado por Thinkbox, dejan clara esta tendencia (y también el crecimiento brutal del consumo de información). El visionado de comedias subió en un 40% en las tres primeras semanas del confinamiento, si se compara con el mismo perído del año pasado. Los canales de contenidos familiares han subido en un 48% y la subida del visionado compartido de televisión ha superado a la del visionado individual (el primero subió en un 37% frente al año pasado y el segundo en un 15%).

Por supuesto, también ha aumentado el visionado de contenidos nostálgicos, series del pasado que nos generan cierto confort. Para comprenderlo, por ejemplo, no hay más que pensar el interés que despertó online la vuelta al streaming de El ministerio del tiempo. No son nuevos capítulos, pero los espectadores los querían de todos modos.





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