Las grandes historias de éxito de marcas pre-coronavirus que quizás no salgan tan fuertes del mundo post covid-19


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Una de las actividades que se podían ver en Twitter durante el confinamiento era la de analizar los listados de pisos de alquiler disponibles, especialmente en grandes ciudades. Los tuiteros analizaban los anuncios nuevos y comparaban con el mundo precoronavirus. Sus conclusiones eran claras: el mercado de alquiler se había llenado de pisos que hasta ese momento eran pisos de alquiler vacacional. Se estaban llenando de pisos de Airbnb.

Antes de la crisis del coronavirus, Airbnb era uno de los grandes casos de éxito del mercado del turismo y de la llamada economía colaborativa (aunque el modelo se había modificado tanto que había dejado de ser economía colaborativa y se había convertido en otra cosa). Durante la crisis fue una de las empresas en las que se vio de forma más clara que el modelo de negocio con el que operaba no funcionaba en los tiempos del coronavirus. Ocurrió para la industria del turismo en general, cierto, pero Airbnb se convirtió en el ejemplo más claros y visible de la situación.

“Los viajes como los conocemos se han terminado”, apuntaba Brian Chesky, el cofundador de Airbnb, en entrevistas en los medios estadounidenses, asegurando además que los viajes precoronavirus y sus modos “no volverán”. El futuro pasará, cree, por destinos menos conocidos y menos grandes ciudades. Se va a redistribuir cómo y a dónde se viaja.

Aunque lo que hizo que sus entrevistas y declaraciones se hicieran virales fue sus declaraciones sobre el modelo de negocio. “Gastamos 12 años construyendo el negocio de Airbnb y lo hemos perdido casi todo en cuestión de cuatro a seis semanas”, señalaba.

No se trata de que Airbnb vaya a desaparecer, pero sí que tendrá que reinventarse y que, claramente, ya no será exactamente oro todo lo que reluce.

Situaciones no propicias para el mercado del confinamiento

El caso de Airbnb no es único. Muchas otras compañías emergentes que se estaban posicionando como grandes casos de éxito del siglo XXI y del nuevo mercado se han visto impactadas de una forma brutal por la crisis del coronavirus y por el estado de las cosas que esta ha generado.

En general, todas aquellas compañías que no tenían una presencia clara en ecommerce y una estrategia omnicanal han salido bastante escaldadas de la situación. Por ello, cabe preguntarse qué ocurrirá con Primark.

El éxito de Primark, que se ha convertido en el boom de la última década y que ha protagonizado una expansión mundial que la ha posicionado como una gran fuerza en España y la ha llevado a entrar en EEUU, está marcado por un modelo muy claro. Venden ropa muy barata, por lo que necesitan que sus tiendas despachen mucha mercancía. Por ello, sus espacios son gigantescos y están llenos de cosas. Y por eso también han evitado el canal online: no les resultaría rentable.

Pero ¿qué ocurre cuando no puedes vender porque tus tiendas están cerradas? Primark ha perdido 700 millones de euros al mes durante los tiempos del confinamiento, como publica Smoda, y necesitará una abrumadora afluencia de público a sus tiendas en la nueva normalidad si quieren recuperar lo perdido. Del confinamiento salió, además, con miles de millones de euros en stock de prendas no vendidas.

Los triunfadores de la app, tampoco tan sólidos

Los problemas no solo afectan a quienes posicionaron un modelo que no usa la red y que juega únicamente con los elementos físicos, sino también con los players híbridos de la nueva economía.

Deliveroo, una de las compañías de delivery emergentes de los últimos años, acaba de presentar un ERE que afecta a sus oficinas en Madrid, Barcelona y Valencia. Seguirá operando en España pero, según han señalado los sindicatos, se llevará la programación y el control de pedidos a Rumanía, como recoge El Periódico.

Aunque las empresas de servicios que usan apps para ofrecer productos físicos y ‘tradicionales’ han cambiado el mercado en los últimos años, están sufriendo el impacto de la crisis y lo están haciendo de forma generalizada.

Un estudio de CivicScience sobre el mercado estadounidense que recoge eMarketer apunta que el uso de servicios como Uber o Lyft ha caído entre los consumidores más jóvenes. Entre los consumidores de 18 a 24, el 71% asegura que ha dejado de usarlos. Es lo que ocurre con el 63% de los de 25 a 34, el 67 de los de 35 a 54 y el 59 de los de más de 55 años.



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