La primera y más amarga lección que nos deja el coronavirus es muy clara: no se puede ser presidente con apenas estudios de segundo de secundaria » El Publicista

Yo voté por Andrés Manuel López Obrador para presidente de México por una frase negra que me convenció: «yo no miento, no engaño, no robo». Y, bueno, debo admitir que me equivoqué: no me da pena decirlo, pero muchos caímos en el error. Y ya nos dimos cuenta de que, al menos en las dos primeras acciones el señor miente de forma descarada y continua. Y miente porque a la primera persona que engaña es a sí mismo.

Desde el primer momento en que se convenció él solo de que podía ser presidente de México, AMLO ha vivido autoengañandose. De acuerdo a su pasado de mal estudiante, el Sr. López distorsiona toda aquella realidad que no le gusta, usa a su favor solo aquellos elementos que más le convienen en lo personal y termina por crear su propia verdad. De esta manera, el señor no miente porque parte de sus «propios datos».

Se trata, de alguna forma, de un principió de esquizofrenia en la que el individuo vive en «un país en donde todo va bien». Pero todos sabemos que la verdad, la verdadera verdad para parafrasear a Doña Borola Burrón, es otra.

Están a punto de cumplirse dos años de que el señor «tomó las riendas» y ninguno de sus proyectos se ha concretado en nada positivo por una simple y sencilla razón: no sabe ni por dónde empezar. Todos los días y a cualquier hora AMLO pone en evidencia su muy elemental profesión académica que él, lejos de apenarse, justifica echándole la culpa al pasado.

Escúcheme Sr. López: los problemas que iba usted a heredar todos los conocíamos y por eso lo elegimos. Para que los resolviera, no para que repartiera culpas a diestra y siniestra. Muy rara vez el encontrar al culpable conlleva a la solución de un equis problema. Eso casi nunca sucede.

Moraleja: la clase media, que fuimos quienes lo elegimos debemos repartir nuestras quejas por todo el país, a diestra y siniestra como él lo hace para que López se vaya cuanto antes. Debemos empezar por correr a su corte de lambiscones, buenos para nada, que son los primeros que podemos botar, (así con «b») en las próximas elecciones de 2021.

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