La pandemia de las pymes tiene vacuna


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Hace unos días me preguntaban en un webinar que compartí con empresarios que cuales eran mis recomendaciones para que las pymes no fuesen el sector empresarial más afectado por la crisis. Mi respuesta fue contundente: “EL MARKETING”.

Estoy convencido que el marketing, no solo la comunicación comercial, es una magnifica cultura para ser competitivo en los mercados. Y digo cultura, pues el marketing como herramienta no logra alcanzar grandes metas de competitividad. La vocación de servicio al cliente, ha de ser el referente para la empresa, así como la misión de esta, ha de ser la de aportar la mejor solución que pueda encontrar el cliente en su entorno y todo ello ha de generar rentabilidad en la empresa, estos aspectos son los condicionantes que han de impregnar y determinar todas las decisiones que se tomen en cualquier organización. Esta perspectiva que defiendo es por lo que hablo de cultura y no del marketing como herramienta. El marketing como herramienta ayuda en la comercialización, pero como cultura genera ventajas competitivas, siempre que se sea un compromisario convencido de ella. El marketing como herramienta tiene el problema de que siempre importa más el QUÉ hacer para llamar la atención como finalidad, mientras que en la cultura del marketing el QUÉ siempre es lo último y depende absolutamente de PARA QUIEN y PARA CONSEGUIR QUÉ valor para ese cliente.

Es curioso, pero en mis reuniones con empresarios he tenido la oportunidad de visualizar comportamientos y estrategias lanzadas en sus empresas y les he confirmado que eso que hacían suponía claramente un reflejo de cultura de MARKETING y era extraño observar como estos empresarios se sorprendían cuando se lo decía. Están haciendo marketing sin saberlo cuando cumplen sus compromisos con el cliente, cuando le aportan un valor que no esperaban estos, cuando le ha dicho a un cliente: “no eso no puedo hacerlo es mejor que se lo haga la competencia”, etc? todo ello son ejemplos de cultura del marketing. De igual manera y con más frecuencia aun que lo anterior, son muchos los empresarios se empeñaban en demostrarme cuanto de importante era el marketing en sus empresas, los presupuestos que tenían disponibles y como habían fichado a alguien que sabía mucho diseño y publicidad. Estos empresarios también se mostraban muy sorprendidos cuando les comentaba que no, que lo que hacían en la empresa era utilizar una herramienta que se llama marketing, pero que su impacto seria limitado, mas limitado de que si la empresa tuviese la cultura del marketing.

Las pymes necesitan dar un salto cualitativo y cuantitativo hacia una cultura del marketing eficiente en sus organizaciones, sin distinción por tamaño o actividad, se habla de la necesidad de la digitalización que yo mismo defiendo desde hace mucho tiempo, pero si lo vemos con un poco de perspectiva, esta necesidad de transformación digital no es mas que un aspecto de eso que llamamos marketing, no esta fuera de este ámbito, no es algo diferente, solo es otra forma más de atender gestión de la empresa y clientes, los dos aspectos que determinan la competitividad de una empresa.

Nuestras pymes necesitan del marketing para que su particular “pandemia de falta de competitividad” se erradique y es la vacuna que les curará o que podrá mejorar muy mucho, la salud de estas empresas y por ende de nuestra economía. Esto no se consigue de forma rápida, como cualquier cambio de forma de pensar, de asumir una nueva cultura, nuevos valores, nuevas formas de mirar y decidir, incluso nuevas formas de hacer negocios, nuevos modelos de negocio, es por ello que muchas no asumirán esa necesidad de cambio y no lo conseguirán, pero creo, estoy convencido de que ese tránsito hacia esa cultura es la solución a sus problemas.



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