La ciencia que explica por qué compartimos más información personal con las marcas cuando lo hacemos desde el móvil


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Si se le preguntase a los consumidores por cuestiones de privacidad vinculadas a las pantallas que emplean para conectarse a la red, posiblemente dijesen que la privacidad les preocupa siempre. Al fin y al cabo, se ha convertido en una de esas cuestiones que los consumidores tienen cada vez más en cuenta.

Preguntando rápidamente a un par de consumidoras las cuestiones dejan claro que la visión es compleja. Una de ellas indicaba que “dependía”, pero que había cosas que en el móvil sentía que le daban menos miedo – como los datos de su tarjeta de crédito – por los sistemas de protección del móvil (el acceso al pago va por huella dactilar) y que otras las veía más seguras en el ordenador, donde confía más en la presencia del antivirus. Otra apuntaba que no tenía mucha idea de cómo se comportaba en cada plataforma, aunque quizás sí en el móvil compartía más de forma involuntaria.

La realidad, o al menos la realidad que apunta la ciencia, es que en las pantallas móviles las personas se sienten más inclinadas a compartir más, no solo en redes sociales o con otras personas sino también con las empresas y las marcas. El móvil se ve como más cercano, más personal, y de forma inconsciente nos comportamos de un modo distinto.

Las conclusiones de un grupo de estudios realizados en la Universidad de Pennsylvania así lo acaba de demostrar. Según sus observaciones, los usuarios comparten mucha más información personal cuando están empleando un smartphone que cuando lo hacen desde un ordenador. Lo hacen además a todos los niveles, desde redes sociales a encuestas y reviews online hasta en su relación con los anuncios.

El móvil es cercano y familiar

La clave general para esto ocurra está en cómo percibimos las cosas. En el móvil, explican los investigadores, las cosas se gestionan desde un punto de vista más personal. Los móviles se ven como un lugar seguro, porque sentimos que son algo conocido y con lo que estamos familiarizados y también porque los vemos como algo cómodo.

Shiri Melumad, una de las responsables del estudio, le explica a FastCompany que esto hace que los veamos como una suerte de “chupetes para adultos, que generan a sus dueños sentimientos de confort”. El móvil está todo el tiempo con nosotros y lo usamos para todo tipo de actividades de nuestra vida cotidiana, incluso para algunas que son de vital importancia.

Su tamaño juega también a su favor a la hora de hacer que los sintamos como más seguros y cercanos. Son mucho más pequeños que las pantallas de los ordenadores, lo que nos lleva a centrar mucho más la atención en lo que nos muestra la pantalla.

Esto hace que, por ejemplo, estemos en la calle sin ser conscientes de lo que nos rodea mientras miramos la pantalla de nuestro móvil, pero también que perdamos la preocupación en términos de privacidad. Estamos concentrados en otra cosa.

Le decimos a las marcas hasta cuánto ganamos

Los estudios han observado estas respuestas con datos. Los tuits y las reviews que escribimos desde nuestros móviles suelen incluir más datos personales, como por ejemplo hablar de nuestra familia y amigos cercanos o de nuestras emociones. En nuestra relación con los anuncios, la probabilidad de que demos detalles privados a las marcas es superior en el móvil. Por ejemplo, damos más fácilmente datos de ingresos o nuestro número de teléfono.

Para los marketeros, esto puede tener aplicaciones prácticas claras. Si necesitan información personal de sus consumidores o una relación con menos barreras, lograrán mejores resultados si se centran en el entorno móvil.



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