El Osito Bimbo tiene fecha para decir adiós y sólo una cosa podrá salvarlo


La desaparición del Osito Bimbo, Tigre Toño, Carlos V y demás personajes que por décadas han acompañado al consumidor ya tiene fecha.

El nuevo etiquetado de productos que se ha puesto en marcha y desde ahora cientos de empaques ya muestran una serie de sellos que advierten al consumidor sobre un alto contenido de azúcar, sodio o grasa.

Este ha sido el primer paso de la puesta en marca de la Norma Oficial Mexicana 51 Alimentos NOM-051-SCFI/SSA-2010, misma que exige que desde ahora se entregue mayor información al consumidor sobre los componentes de los alimentos y bebidas no alcohólicas.

En un segunda etapa, se espera que los alimentos y bebidas enfocados al mercado infantil eliminen a los personajes animados, famosos o deportistas de sus empaques, medida que se comenzará a aplicar a partir del abril del siguiente año.

Este asunto, por un lado, se traduce en la perdida de un activo de gran valor para las marcas. Figuras como el Osito Bimbo, Pancho Pantera o Melvin permiten a las firmas comerciales y anunciantes conectar de manera emocional y más cercana con sus públicos meta, mejorando la efectividad de sus acciones de mercadotecnia y comunicación.

Cuando menos, así lo revela un estudio de la firma System1, citado por Adweek, el cual apunta que estos personajes ayudan a que las estrategias de marketing sean hasta un 37 por ciento más efectivas.

Adicional, las restricciones en el uso de estas mascotas de marca limita el poder de las firmas para incidir en las decisiones de compra de sus posibles compradores.

Recordemos que el 69 por ciento de los consumidores en México están dispuestos a pagar más por un producto que tenga un buen packaging, mientras que el 76 por ciento de las decisiones de compra se toman en el punto de venta. El empaque es fundamental.

Del lado del consumidor también habrá un impacto que irá más allá de solo despedirse de estos emblemáticos personajes.

El adiós del Gansito Marinela y Chester Chetos, podría ocasionar una caída en ventas, lo que de manera natural podría elevar los precios de los productos hasta en un 30 por ciento en función de la intención de las empresas por mantener su negocio.

Cuando menos así lo refirió César Enríquez Morán, director de la Asociación Americana de Marketing (AMA), quien tal y como publican diversos medios, ha indicado que con esta normativa “vas a matar al Osito Bimbo, al Tigre Toño y al Pancho Pantera, en estos productos de consumo la influencia del empaque es hasta un 30 por ciento la decisión de compra, si se caen las ventas ese mismo porcentaje se incrementará de precio al consumidor, porque las empresas no están dispuestas a tirar dinero”.

Aunque el escenario no es nada prometedor, lo cierto es que la ley podría ofrecer un pequeño salvavidas para estos personajes, el cual aunque al corto plazo podría no ser viable, es posible que sea funcional para las empresas en el futuro próximo.

Y es que la eliminación de los personajes de marca está comisionada a la a parición de uno o más sellos de advertencia en el empaque del producto.

Con esto en mente, si la composición de los productos se ajustara a los niveles dictados por las autoridades seria posible que estos personajes se mantuvieran en los envoltorios.

Si bien ajustar la cadena de producción podría ser costoso en muchos sentidos, lo cierto es que para las marcas podría ser una manera de “matar dos pájaros de un tiro”; por un lado, podrían seguir capitalizando sus personajes, mientras que, por otro, estarían más cerca de las exigencias saludables del nuevo consumidor.



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