El coronavirus ha traído el revival de los códigos QR como herramienta para las empresas


PuroMarketing: Noticias de marketing, publicidad y marcas en Español

Antes de la crisis del coronavirus, Marta, una consumidora a medio camino entre la generación Z y la millennial por su edad, nunca había usado un código QR. No es que no supiese que eran, sino más bien que no había tenido un incentivo para hacerlo.

Ahora, como apuntaba sacando el móvil para leer la carta del restaurante en el que nos encontrábamos, los tiene más presente. “Apuntas la cámara y ya aparece el link a la carta”, me decía, con el iPhone en la mano. El caso es el de una consumidora concreta, pero es posible que sea un ejemplo perfecto para comprender qué ha pasado estos días con los códigos QR y cómo se han convertido en un elemento omnipresente en la nueva normalidad.

En las normas que el gobierno español aprobó durante el estado de alarma para gestionar la desescalada, una de ellas implicaba reducir el contacto con elementos comunes en restaurantes y bares durante la vuelta de los clientes. Entre las muchas cuestiones que esto suponía estaba la de la hacer desaparecer las cartas comunes. Los consumidores no podrían compartir las cartas, que tendrían que ser individuales.

Para ofrecer a cada consumidor una carta, muchos han sido los establecimientos que han optado por usar códigos QR. Están por todas partes en la nueva normalidad, como lo estaban en la desescalada. Los restaurantes y los bares los han pegado en sus mesas. Cuando apuntan a ellos, los usuarios pueden descargarse la carta del local en sus dispositivos móviles.

Aunque los restaurantes es el entorno más visible, no es el único en el que se han integrado los códigos QR. También hay comercios que los están empleando para gestionar los turnos de acceso y de atención al cliente, especialmente cuando la desescalada reducía el aforo de sus establecimientos, o para redirigir a sus consumidores a sus tiendas online.

Los códigos QR se han integrado también como vías para los pagos móviles. Paypal, por ejemplo, lo ha incorporado para que las tiendas físicas puedan cobrar sin contacto. También, como explican en una nota de prensa desde SeQura, una empresa especializada en pagos, lo han hecho dos de las tiendas físicas de Xiaomi en Barcelona, que usan los pagos QR de esa compañía para tramitar los cobros y reducir el contacto y el tiempo de gestión.

De hecho, según las estimaciones de las propias compañías del sector, la actividad de la industria por la demanda de códigos QR y todo lo relacionado ha crecido en un 200% al hilo de la crisis del coronavirus.

Cómo usarlos para el marketing después

Las compañías deben aprovechar, por tanto, que los consumidores se están familiarizando con el formato, uno que se había resistido en realidad tanto tiempo, para sacarle el mayor partido posible. Los códigos QR se han ya incorporado en el pasado a emisiones de televisión, anuncios en mobiliario urbano o packaging de productos para reconducir al consumidor y para impulsar que accediese a más información.

Sin embargo, el formato no había tenido el éxito posible que podría haber tenido. Para muchos usuarios aquel código seguía siendo algo misterioso y poco interesante. No tenían ningún incentivo para esforzarse en averiguar cómo acceder al mismo y cómo descargar esa información.

Ahora, los consumidores no tienen más remedio que aprender a usarlos y, más importante, lo están haciendo. Están descargando lo que los códigos QR les ofrecen y descubriendo su potencial. Si la experiencia es buena y si las empresas son capaces de hacer una estrategia eficiente en su uso, se podría quedar como un elemento más para el futuro de la estrategia de marketing digital.



Publicado tambien en

    Leave Your Comment Here