Descanse en paz Luis Manuel Gómez (a) “el soldado desconocido” » El Publicista

Yo lo conocí a finales de la década de los sesentas del siglo pasado en la Escuela Técnica de Publicidad (ETP). Había ingresado a dicha escuela un año antes que yo lo que no impidió que nos hiciéramos amigos. Porque en ese entonces la ETP era una fiesta constante, donde todos eramos amigos de todos; todos nos llevábamos bien y nunca perdimos el buen humor.

Luis Manuel era moreno, alto y delgado porque formaba parte del Ejército Mexicano: dicha institución le había dado la beca que le permitió hacer sus estudios y una vez o dos a la semana llegaba a la escuela, al turno vespertino, portando aun el uniforme reglamentario.

Al concluir sus estudios Gómez Martínez colaboró en varias agencias, sobre todo en Terán Publicidad, donde se dio a querer mucho por Don José Terán. Del lado del cliente, nuestro compañero y amigo fue director de mercadotecnia en Cavas Bosch, empresa para la cual hizo el lanzamiento de Sangría Villa Real, producto que sigue siendo ícono para la empresa.

Luis Manuel, a quien alguien de los compañeros apodó como «el soldado desconocido» por su pasión y orgullo castrenses, fundó en su momento su propia empresa misma que, como muchas otras, ha cambiado de nombre en distintas ocasiones y que tuvo mucho éxito en sus momentos de gloria. De hecho Gómez se ufanaba de haber realizado, ahí, la campaña de publicidad y promoción más grande de la historia de México, misma que duró solo una semana, pero que apareció en todos los medios del país. Campaña de la que no se habló mucho por su carácter religioso, pero que cumplió a la perfección con su propósito de generar muchos nuevos fieles para la iglesia patrocinadora.

A últimas fechas nuestro amigo había encontrado un nuevo nicho de mercado en una actividad antiquísima: la rotulación de fachadas conforme a las imágenes de marca que le contrataban y entre las que estaban, que me acuerde, un aditivo automotríz y Cementos Fortaleza.

Enviamos desde aquí nuestro más sincero pésame a su esposa Gloria y a su hijo René por el sensible fallecimiento de Luis Manuel, acaecido justo el 5 de mayo, uno de los días que, de acuerdo a la historia, más admiraba el amigo.

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