Cuando el pobre tiene para carne es vigilia: por un lado la TV abierta tiene más audiencia que nunca pese que su programación sigue siendo una porquería » El Publicista

Ante la crisis provocada por el coronavirus la gente se volcó, primero, en las redes sociales. Y oh, decepción. Nos quedó claro que en Facebook y compañía hay demasiada gente, la mayoría, diciendo tontería tras tontería a cada segundo. Y miles de mentiras, que es peor.

Esto no lo digo yo: lo dicen los hechos reflejados en que, casi de inmediato, el auditorio se fue a la TV para comprobar las noticias en la tele abierta, (porque la TV de paga no pintó en este juego). Y se está dando, entonces, un fenómeno que ya conocíamos de hace unos 15 ó 20 años: el que, por necesidad, porque no le queda de otra, la gente ve la TV abierta aunque reniegue de su programación, que es malísima. Porque lejos de aprovechar a esa audiencia de más, que les llegó de milagro, las televisoras, empezando por Televisa TV Azteca, insisten en ser mediocres, en no hacer nada y en embolsarse la lana que les cae del cielo.

Pero… ¿y qué están haciendo los publicistas? Pues, para variar nada. Tenemos un escenario como nunca antes en un marco lleno de programas y mensajes intrascendentes en el que sería muy fácil destacar con un ápice de creatividad fresca y seguimos dormidos en nuestros laureles.

Los publicistas mexicanos no hemos podido darnos cuentas, porque no hemos querido, de que la publicidad es ahora la única que le puede poner sabor al caldo, haciendo que el auditorio vea con gusto a la TV como en otras épocas. Todos los mexicanos, sin excepción, guardamos en nuestras memorias uno o varios comerciales de otros tiempos, a los que no olvidamos porque, por su creatividad, atesoramos como a nuestros favoritos.

Ahora que el público está esperando que no le defraudemos y  aguarda en sus hogares para que lo rescatemos del aburrimiento y de la cuarentena, nosotros no hacemos nada. ¡No es posible, me cae…!

 

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