Cómo ha cambiado el coronavirus el modo en el que vivimos y cómo deben negocios y marcas adaptar su estrategia


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“La covid-19 tendrá un impacto duradero en el modo en el que la gente se ve y en cómo ve al mundo externo”, alerta una analista de Mintel. Todo el mundo, en un grado o en otro, ha cambiado su estilo de vida y ha reajustado lo que hace y cómo lo hace. No les ha quedado más remedio que hacerlo porque el mundo ha cambiado a su alrededor.

La crisis del coronavirus y la nueva normalidad que la ha seguido han tenido un impacto directo en la vida cotidiana, pero también en la posición que ocupan las empresas, sus productos y sus conexiones con los consumidores. Como explican desde Mintel en un análisis, el coronavirus ya ha cambiado el modo en el que vivimos y obligará a las empresas a ajustarse a esa nueva realidad.

La complicada situación de la industria del entretenimiento y fitness

Aunque las cosas vayan volviendo a la normalidad y aunque se esté volviendo a permitir la apertura de servicios como cines, museos o gimnasios, es poco probable que se vuelva a la normalidad ‘real’ de forma inminente. Como explican en el análisis, los consumidores no van a perder el miedo por completo de un día para otro y estos servicios seguirán necesitando los ingresos que generan vía internet.

A eso hay que sumar que los consumidores se han acostumbrado durante estas semanas a acceder a algunos de estos servicios a través de la red. Es lo que ha pasado con el deporte, que se mantendrá – o eso esperan en el análisis de Mintel – más allá de la crisis.

Las nuevas comidas de moda y el retorno de las marcas de siempre

En el mundo post coronavirus, el interés por las bebidas y las comidas saludables irá en aumento. Los consumidores querrán más productos que les prometan reforzar sus defensas o que ofrezcan beneficios de salud fácilmente comprensibles.

Pero, además, esta crisis ha tenido un efecto en lo qué compramos y lo que buscamos. Ha servido para que los consumidores vuelvan a las marcas que conocen de toda la vida, en una especie de búsqueda de algo que les haga sentirse mejor y más cómodos.

En el mundo de la nueva normalidad, el temor a la recesión y a una crisis hará que los consumidores sigan manteniendo como favoritas a aquellas marcas que ya conocen y en la que confían. No volveremos a experimentar hasta que no nos sintamos del todo seguros nuevamente.

Más servicios basados en app y que eliminen el contacto

Otro de los grandes cambios vendrá en el impacto que la tecnología tiene en nuestras vidas. Durante la crisis, los pagos móviles y los pagos con tarjeta crecieron, desplazando a los pagos con efectivo. Lo mismo ocurrirá en la nueva normalidad.

El pago con soluciones como Apple Pay o Google Pay se normalizará, advierten desde Mintel. También lo hará el uso de apps de servicios, desde compras de comida a domicilio hasta aquellas que permiten reservar mesa y olvidarse de hacer cola con desconocidos.

Incluso, la tecnología podría empezar a invadir otros nichos de mercado. Por ejemplo, podría ser el boom de los e-scooters o patinetes electrónicos. Los consumidores se muestran más interesados en ellos en las grandes ciudades como alternativa al transporte público.

El retail debe hacerte sentir seguro

En lo que toca a cómo compramos y qué esperamos de los espacios de tiendas, la clave estará ahora en la seguridad. Ya no solo buscaremos comodidad o ahorro, sino que ahora también premiaremos a aquellas tiendas que nos hacen sentirnos más seguros o que implementan servicios que nos facilitan la vida en el mundo post covid19.

Por ejemplo, aquellas tiendas que tienen puntos de recogida externos serán vistas de modo más positivo. Igualmente, el ecommerce empezará a ser más protagonista en terrenos en los que hasta ahora nos resistíamos a comprar online. Si antes nos costaba comprar en los supermercados online, ahora eso ya no pasará.

El nuevo mercado de la belleza

Uno de los efectos directos que suelen tener las crisis es el llamado efecto pintalabios. En momentos de crisis y recesión, las ventas de pintalabios suben porque las consumidoras buscan algo que les haga sentirse mejor pero que no resulte muy caro.

Es algo que esta crisis no está trayendo porque las mascarillas tapan la mitad de la cara y por tanto las usuarias no emplean algo que nadie va a ver y que pringará su mascarilla. Eso no quiere decir que la industria de la belleza y la cosmética no tenga que adaptar lo que hace a los efectos de la crisis y sus consecuencias.

Las marcas, como explican desde Mintel, deben reposicionar, reinventar e innovar con sus productos. Necesitan no solo cambiar cómo los venden sino también empezar a hacer que sean más accesibles en el entorno online y usando mucho mejor las emociones para conectar con un mercado que las necesita más. Y, por supuesto, también deben insistir en temas de seguridad.



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