¿Cómo de complicado es lanzar anuncios falsos en las redes programáticas? Solo necesitas un par de horas


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Uno de los problemas que se suelen denunciar sobre la publicidad online es que el fraude es, o eso dicen algunos, demasiado fácil. En la publicidad comprada directamente a medios, cometer fraude no es sencillo y el control sobre qué contenidos salen y dónde es mucho mayor. En la publicidad programática, las cosas no son iguales. El control es mucho más limitado y el fraude más sencillo.

Los cibercriminales se aprovechan de las debilidades de la publicidad programática para hacer caja. El fraude más habitual, que es el que al final genera a los ciberdelincuentes los mejores ingresos, es el de crear redes de medios absolutamente falsos, con audiencias falseadas y monetizarlos con publicidad programática de diferentes redes publicitarias.

En estos casos, los anunciantes están pagando por lo que creen que es publicidad legítima y muchas veces por formatos premium, como vídeos online. En realidad, esos anuncios no los está viendo nadie y no están llegando a la audiencia que en teoría lo están haciendo.

Una estimación en 2019, por ejemplo, estimaba que ese año se iban a perder unos 42.000 millones por fraude publicitario. La estimación, realizada por Juniper, apuntaba a que el fraude online iría en aumento y a que los cibercriminales iban a intentar aprovecharse de formatos emergentes, como la publicidad vinculada al streaming, para hacerse con ingresos. La aparición de agencias fraude hacía más difícil prevenir y atacar el fraude.

Las grandes víctimas de este fraude publicitario son los anunciantes, que están invirtiendo recursos en algo que no sirve para nada, y los medios online, que están perdiendo los que podrían ser unos ingresos potenciales a manos de los cibercriminales. Sin embargo, el fraude publicitario online no solo afecta a estos players.

También toca a los usuarios finales, que reciben otro tipo de impactos fraudulentos. A ellos llegan anuncios de productos falsificados que se hacen pasar por verdaderos, de campañas para implantar malware y otras malas praxis publicitarias. Y, como acaba de demostrar un estudio británico, hacer ese tipo de anuncios y colarlos en las redes publicitarias, incluidas las de los grandes players de la publicidad programática, es brutalmente sencillo.

Engañar a AdSense, cuestión de horas

Una organización de consumidores británica acaba de hacer la prueba. Según las conclusiones del estudio, elaborado por Which?, crear anuncios falsos y fraudulentos y subirlos a la red, en este caso la red de publicidad programática de Google, lleva solo unas horas. Es lo mismo que lleva crear una página de producto falsa en Facebook y dar legitimidad a esa compañía fake.

La organización creó dos empresas-marcas falsas. Una era una marca de agua, Remedii, que prometía mejorar el estado de ánimo y ayudar a perder peso. Su otra empresa era Natural Hydration, una compañía de servicios online de “consejos de pseudo salud e hidratación”.

Las dos compañías fueron las protagonistas de los anuncios, que circularon sin problemas durante el tiempo que estuvieron activas. Lograron 100.000 impresiones en un mese, colarse hasta en una página oficial del servicio de salud y circular sin ser detectadas o desconectadas por Google. Como explican los responsables del estudio, y como recoge The Guardian, para montar una campaña en AdSense solo necesitas una cuenta de Gmail: nadie pide una tarjeta de identidad o una verificación de que se trata de una empresa legítima.

Las cosas no fueron mejores en Facebook, a pesar de que la red social cuenta – o eso dicen sus normas – con restricciones para ciertos tipos de anuncios. La organización promovió posts publicados en su página de marca falsa con consejos de pseudociencia y lo pudieron hacer sus problemas. Ganaron incluso 500 me gusta en una semana.



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