Así será el mundo post-coronavirus para la publicidad digital 


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Ahora que hemos entrado en la nueva normalidad y en el mundo post-coronavirus, no solo ha llegado el momento de hacer balance de lo que ha pasado en los últimos meses sino también de estimar cómo será el año que queda y el que se avecina. Las marcas y las empresas necesitan saber cómo será el mundo post-coronavirus y cómo cambiará las cosas para ellas. Comprender qué agenda marcará sus decisiones es crucial, porque con ello podrán tomar la senda más adecuada para sobrevivir a los retos del futuro.

En el mercado de la publicidad, el impacto se espera que sea muy fuerte en algunos nichos, como la publicidad en exteriores y los medios tradicionales. Pero ¿qué cambiará en publicidad digital y qué deben saber los marketeros sobre las decisiones que necesitan tomar en el mercado online?

De entrada, se podría decir que, pase lo que pase, el entorno digital seguirá estando operativo y siendo muy importante para los consumidores, lo que hace que si la publicidad digital ya era importante antes de la crisis más lo fue durante y más lo será tras ella. Algunos consumidores todavía sienten un cierto resquemor ante la idea de ir de compras en tiendas físicas, por ejemplo, y siguen prefiriendo las compras online, lo que hace que se siga necesitando captarlos en la red.

A ello hay que sumar que seguimos consumiendo muchos contenidos en la red y que pasamos muchas horas conectados. Si ahí es donde están los ojos de los consumidores, ahí es donde deberían estar los anuncios.

No son los únicos elementos que marcarán la agenda en publicidad digital en el mundo post coronavirus. Un análisis en TNW aporta dos puntos clave para tener en cuenta sobre cómo serán los anuncios digitales en lo que queda del año.

El final del año no será “tan” malo

Uno de los grandes temores de la industria fue, durante los últimos meses, el de que 2020 se convirtiese en un año perdido. Al fin y al cabo, el arranque del año estaba siendo muy negativo por el retroceso de la inversión que estaba generando el coronavirus y los anunciantes estaban ya haciendo ajustes en sus inversiones publicitarias. Si a eso se suma que los grandes motores de la inversión publicitaria previstos para el año, como los Juegos Olímpicos, estaban siendo cancelados, se tiene la foto completa.

Pero, aunque en general se están bajando las previsiones para el año en general, sigue existiendo cierto optimismo sobre el segundo semestre del año y lo que ocurrirá con él. Como explican en el análisis, no es un optimismo exagerado y hay varias razones que lo justifican.

En primer lugar, la inversión se ha movido en fechas. Esto es, muchos anunciantes han desplazado sus campañas de publicidad y han dejado para el cierre del año lo que esperaban mover en el principio. No es que cancelasen por completo su inversión publicitaria, sino que la pausaron esperando un tiempo mejor. Y ese tiempo mejor podría ser el segundo semestre del año.

Y, en segundo lugar, los analistas creen que, aunque se pueda repetir la crisis sanitaria en el segundo semestre del año, la realidad no será igual a la que vivimos en los últimos meses. Si hay una segunda oleada de la enfermedad en el otoño invierno, las empresas ya contarán con una previsión de contingencia, puesto que es las grandes compañías están ya haciendo planes con esa posibilidad en mente. Así pues, la publicidad digital tendrá actividad durante el cierre del año casi, como apuntan en el análisis, sí o sí.

La revolución del 5G se hará esperar

Uno de los grandes elementos que se esperaba que marcase la publicidad online durante los próximos años iba a ser la revolución del 5G. El despliegue de las redes 5G permitirá velocidades de navegación más rápidas, pero también una experiencia distinta online. Las marcas podrán crear experiencias más inmersivas.

El desarrollo de esa infraestructura depende de la inversión de las operadoras de telecomunicaciones, pero también de que los consumidores estén dispuestos a cambiar de modelo de teléfono y subir en la escala. Como tantas otras cosas, esto podría quedarse en suspenso por los efectos de la crisis y, por ello, la gran revolución del 5G tendrá que quedarse para un poco más tarde.

Como explican en el análisis, prácticamente todo lo que estaba previsto a nivel global en desarrollo de 5G se ha quedado en pausa o, como poco, ha sido pospuesto al último trimestre del año o a 2021. No solo es una cuestión económica, alertan, sino que también tiene un punto de imagen. Las teorías conspiranoicas sobre el 5G se han vuelto mainstream y han reducido el entusiasmo de la población ante una potencial novedad.



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