así está viviendo el ecommerce los efectos del coronavirus


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Si entro ahora mismo en Amazon, dos avisos me esperan en la home de la tienda online. Uno, en uno de los laterales de la home, me remite a una página de dudas y preguntas sobre compras en los tiempos del covid-19. “Sí, Amazon continúa operando”, responden en la primera de las preguntas. “Ten en cuenta que los plazos de entrega pueden ser más largos de lo normal”, añaden a continuación. El otro, justo debajo del icono de la cesta, me deja claro otra cosa: el tiempo de entrega en mi zona “puede ser superior a lo normal”.

La compañías de ecommerce son una de las piezas del puzle durante la pandemia del coronavirus y el confinamiento de los ciudadanos en sus hogares. Dado que no se puede salir a la calle más que para hacer las compras básicas y esenciales y que se recomienda quedarse en casa lo máximo posible, muchos consumidores han migrado sus decisiones de consumo al universo online. Es lo que ocurre con los supermercados, que están desbordados por un pico de consumo online que supera ampliamente las medias habituales de compras.

Avisos en la home de Amazon.es sobre los efectos del coronavirus

Las cifras que han dado gigantes como El Corte Inglés en algunas comunidades autónomas ya hablan de crecimientos en las compras online de alimentación de entre el 100 y el 200% de lo que es habitual de media en tiempos ‘normales’. Otras cadenas de supermercados, desbordadas por el pico de compras, han cerrado su compra online o dejan claro que los plazos de entrega serán muy, muy amplios. Algunas estaban ofreciendo, la semana pasada, plazos para mediados de abril.

Esta semana, Carrefour deja claro en su supermercado online que la entrega será a 10 días. Para entrar a seleccionar productos, eso sí, el consumidor debe esperar pacientemente una cola virtual. A media mañana estaba en una hora de espera.

Por supuesto, los supermercados online se han convertido en la punta de lanza del consumo en ecommerce durante la crisis, pero los ciudadanos no solo compran en ellos (por mucho que exista ya quien se pregunte por la ética de comprar cosas que no son de primera necesidad y exponer a los repartidores).

Cola de entrada en el supermercado online de Carrefour

Para algunas empresas que han visto paralizada su actividad por el cierre durante el estado de alarma, como cadenas de librerías o de moda, el ecommerce es el espacio en el que pueden vender productos que, de otro modo, no podrían distribuir. Si se está en la base de datos de un par de cadenas de librerías, se habrán recibido mensajes y más mensajes de email marketing estos días con recomendaciones de libros y recordando que online sí siguen abiertos.

Pero la situación no supone simplemente migrar de un escenario a otro las compras, sino que también crea nuevos retos. Los picos de consumo en comercio electrónico, como bien saben los supermercados, no siempre son gestionables. No toda la infraestructura está preparada para la situación y, además, la cadena logística no puede soportar siempre el ritmo de los consumidores. No solo se trata de repartir a domicilio las compras, sino también de los problemas que genera el acceder a stock.

Entregas a un mes en Amazon

En Estados Unidos, Amazon ya está dando fechas de entrega a sus clientes, incluso a aquellos que son Prime, de un mes. No es un error de cálculo (y EEUU no ha realizado confinamiento en todo el país, mientras Amazon ha anunciado que va a contratar a miles de trabajadores en el país para responder a la demanda), sino una decisión de la compañía. Amazon está dando prioridad a aquellos productos que vende que son esenciales, como productos de salud, para bebés o para mascotas. Al hacerlo tienen que mover las fechas de entrega de aquellas cosas que no son prioritarias, por lo que sus márgenes se van a mucho más tarde.

En Francia y en Italia, la tienda online directamente ha limitado qué vende y cuándo. Están dando prioridad también a aquellos productos considerados de primera necesidad y con ello no permitiendo – temporalmente – comprar otros (los periodistas de Le Monde, sin embargo, apuntan que tras entrar en marcha la norma todavía se podían comprar cámaras de fotos).

Una complicada oportunidad

Para las tiendas online, esta se ha convertido en una complicada oportunidad, que aumenta las ventas y que lleva al consumidor – incluso a quienes no estaban usando el comercio electrónico de forma habitual – a probar sus servicios. Sin embargo, lo hace en unas condiciones extremas (en las que es complicado ofrecer, obviamente, un buen servicio) y en un contexto que las compañías de ecommerce preferirían no tener que usar.

En Italia, durante estas semanas, el comercio electrónico se ha disparado de forma notable. Sus cifras pueden servir como baremo para comprender qué le espera a las tiendas online españolas.

Durante las semanas de confinamiento que llevan ya, el crecimiento de ventas ha sido de un 82,3%, según datos que recoge Aecoc. Y las compras se hicieron además, lo que suma más presión sobre las tiendas online, en el marco del efecto de un “irracional acaparamiento de productos”, como explica el portavoz de las consultoras IPLC Italy y Expertise on Field, Paolo Palomba.



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