AMLO quiere registra su nombre como marca ante el IMPI


Sin importar las razones detrás del fenómeno, para nadie es un secreto que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ha convertido en uno de los presidentes más mediáticos de la historia de México.

El interés alrededor del mandatario ha esta fuertemente impulsado por una estrategia de posicionamiento que poco espacio ha dejado para que otros temas desataquen en la agenda pública.

Si bien esta tendencia ha sido visible desde su campaña presidencial, la tendencia cobró especial fuerza una vez que AMLO llegó a la silla presidencial y que se hicieron oficiales las ya clásicas conferencias matutinas en Palacio Nacional. Estas reuniones diarias se han convertido en el factor que dicta la agenda mediática a diario.

La cantidad de información que se genera en “las mañaneras” está detrás de la tendencia. Si se hace un balance, tan sólo durante los 100 primeros días de su gobierno, López Obrador habría ofrecido cerca de 94 horas de ruedas de prensa, lo que se traduce en poco más de 5 mil minutos de contenido. De mantener este ritmo, para octubre de 2024, podría haber ofrecido cerca de mil 400 conferencias con una duración de entre 50 minutos y hasta 2 horas.

Estos números bastan para convertir al presidente no sólo en el tema de conversación dentro de los medios de comunicación, sino para ubicarlo como el principal foco de interés de las audiencias, lo que deja a las marcas en una clara posición de desventaja.

Para reconocer el problema, es pertinente revisar las siguientes gráficas extraídas de Google Trends hace poco más de un año, mismas que muestran la relación en interés entre las cuatro marcas más consumidas en México (durante 2018 de acuerdo con Kantar WorldPanel) y la figura tanto de Enrique Peña Nieto así como de Andrés Manuel López Obrador.

El gráfico es claro. Durante el año estudiado, las marcas quedaron neutralizadas frente a temas y problemas políticos. 

Las cosas no han cambiado mucho. En lo que va del año y mintiendo los mismos factores de comparación es claro que AMLO se mantiene en el interés de las audiencias. 

De esta manera, el músculo de comunicación de Andrés Manuel López Obrador es el principal competidor para las marcas en la carrera por la relevancia, con lo que su imagen y nombre se ha utilizado en más de una ocasión para de una u otra manera destacar en la conversación, ganar alcance y, en algunos casos, incluso generar negocio.

El presidente reconoce esta tendencia y con esto en mente ahora quiere que se nombre sea considerado como una marca comercial cuando menos a los ojos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

De acuerdo con una serie de documentos presentados por El Universal, AMLO habría comenzado el proceso de registro ante el IMPI para que su nombre y las siglas del mismo no puedan ser utilizados por terceros para lucrar.

El reporte del diario citado, indica que a través de Alejandro Esquer Verdugo, secretario particular del mandatario, entre abril y julio comenzaron los trámites para tal fin, mismos que generaron un gasto de casi 17 mil pesos para el estudio de estas solicitudes, en donde la primera dama, Beatriz  Gutiérrez también buscaría un registro similar.

De manera puntual, los documentos presentados indican que bajo el número 2352324 que fue abierto el pasado 27 de abril, se busca que la marca “Andrés Manuel López Obrador” pueda ser utilizada únicamente por el ejecutivo federal el ámbito de la educación, en servicios de entretenimiento, así como en actividades deportivas y culturales.

Adicional, el expediente 2352331, también buscaría proteger al nombre del presidente para que no pueda ser comercializado en publicidad, gestión de negocios comerciales, administración comercial y de trabajos de oficina.

En tanto a las siglas “AMLO”, López Obrador busca registrarlas como marcas propia bajo el argumento que fue hacia 1995 cuando se comenzaron a utilizar para fines políticos.

Lo cierto es que esta no es la primera vez que la marca “AMLO” busca ser registrada, Desde 2008 se han registrado cuatro casos de personas que buscan hacerse estas siglas para utilizarlas en la promoción de actividades deportivas, educativas e, incluso, para ser comercializado en bebidas alcohólicas.

No obstante, un apartado de la Ley de Propiedad Industrial impide este registro, cuando menos para terceros.

La ley en su artículo 90, fracción 13, indica que no podrán registrarse los nombres, apellidos, apelativos o seudónimos de personas que al usarse puedan crear un riesgo de asociación, inducir al error, confusión o engaño al público consumidor “salvo que se trate de dicha persona o exista consentimiento expreso de la misma o de quien tenga el derecho correspondiente.

De manera puntual se lee: “Asimismo, no serán registrables como marca, la imagen, la voz identificable, el retrato y las firmas de personas sin su consentimiento expreso”.



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