A punto de terminar la cuarentena debemos aceptar la amarga verdad de que muchos no volverán » El Publicista

Primera semana de mayo de 2020, el fatídico año del coronavirus. Nos hemos pasado toda la cuarentena, seis semanas de hecho, monitoreando a la industria en su cautiverio. Y, por lo que hemos visto y oído, o por lo que nos han chismeado, todo mundo está listo para reanudar sus actividades en este mayo… aunque nadie sabe a ciencia cierta cómo ni cuándo.

Lo cierto es que muchos no volverán.

A nosotros, que tanto nos gusta comer en restaurante, nos van a hacer falta muchos de nuestros comederos favoritos que, de antemano lo sabemos, ya no van a poder reabrir sus puertas. Y miren que muchos de ellos son, o eran, muy antiguos y hasta tradicionales. Ello le va a pegar a los hoteles y al turismo y a las agencias de publicidad. Y por ahí se sigue la cadenita.

Viendo las cosas desde el punto de vista del vaso medio lleno, lo cierto es que para los sobrevivientes va a haber más oportunidades. Pero tienen que avivarse ya.

La producción…

La última semana de abril apareció, perdida entre tanta y tanta información de los diarios, que la filial en EU de Cinemex se había declarado en bancarrota por no poder soportar la presión de las productoras y las distribuidoras. Cinemex tenía allá una cadena pequeña, de apenas unos cuantos complejos, pero entre sus razones para esa decisión adujo que quieren levantar a su negocio aquí, en México. Y qué bueno porque, cuando la cuarentena se termine, todo mundo va a querer divertirse e ir al cine.

El cine tiene todo para convertirse en el medio más caliente. (Y, antes de ello, el exterior).

Cualquier cadena de cines que tapice la ciudad con espectaculares diciendo «abrimos equis fecha» va a tener un lleno total, aunque sus películas no sean muy buenas. Y las marcas que se anuncien en esos cines van a vender como locos. Otro tanto va a suceder con los almacenes de prestigio.

La TV no es opción por dos cosas: la gente quiere salir de casa y, lejos de aprovechar la reclusión del público, las cadenas de TV comercial se limitaron a seguir en la mediocridad, a repetir programas viejos y a embolsarse el dinero de los tiempos oficiales que el gobierno les devolvió.

O sea que todo está dado para un regreso triunfal para quienes así lo decidan. Con un mercado receptivo y para competencia. Pero ojo: no se vale ni atontarse ni moverse a destiempo. Hay que hacer las cosas bien. Ahora es preciso hacerse notar.

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